Trabajos y artículos de opinión

ARTICULO DIARIO DE SEVILLAENTREVISTA ABC

“ENTENDEDERAS”, ABC DE SEVILLA, 8-7-09

Cuando se habla con intención de mostrar claramente el contenido del pensamiento —hay otras muchas maneras o posibles intencionalidades en la comunicación verbal— es fundamental hacerlo en lenguaje asequible. Si uno no se explica adecuadamente, no se le entiende bien. Por tanto, los niveles de comunicación han de ser diferentes según el tipo de auditorio. Esto funciona cuando dicho auditorio es homogéneo, sobre todo en intereses formales y concretos de contenidos en la audición, pero se complica cuando parte de disparidades en criterios con caracteres fogosos. En esas circunstancias debe calibrarse muy bien lo que se dice; la interpretación puede ser dispar e incluso contrapuesta. Lo dicho coloquialmente, para una parte del foro puede ser cercanía de trato y claridad expositiva mientras para otra queda definida como falta de respeto o grosería. Y ese tipo de interpretación negativa en la que el oyente pueda sentirse maltratado debe evitarse. Desde aquí pido perdón a todo aquél que oyéndome exponer un tema, sea cual sea, se haya sentido minusvalorado. Nunca ha sido mi intención otra, que la de defender aquello que en mi opinión es de justicia o responde a la realidad del conocimiento de los hechos. Si no acierto en ocasiones — soy humano— se debe a equivocaciones propias, jamás a manejos especulativos con intención de ridiculizar o zaherir.
Estas dificultades en la comunicación —tanto de exposición como de interpretación— hacen que el hombre tienda a inhibirse y calle, postura cómoda carente de riesgos. Pero no debe ser esa nuestra actitud en la vida. Si uno se equivoca en fondo y forma, ha de rectificar en todo. Si sólo es en un aspecto, en ese habrá de corregirse. E intentar con palabras, por imposible que parezca, llevar claridad en contenidos, sencillez en la exposición, familiaridad en el trato y amor apasionado en las convicciones. Y en el oído, buena intención interpretativa porque a buen entendedor, pocas palabras bastan.
“CUENTOS Y ZARANDAJAS”, ABC DE SEVILLA, 19-6-09
Vivimos en una sociedad propensa a creer cuanto se le dice por poco fundamento que tenga. Sueltas lo que sea, repítelo y a la larga todo el mundo lo dará por hecho.
Hace días en Sevilla se celebró la procesión del Corpus y la realidad deshizo muchas falsas teorías. Había más gente que nunca, en las representaciones y en la calle y eso que nos hemos llevado lustros manifestando que era demasiado pesada por el enorme cortejo. Pero el análisis de la realidad es otro. La mayoría de las personas que presencian su discurrir gustan de conocer o reconocer a personas de su entorno, y de salir menos también sería más escaso el número de espectadores. Basta fijarse un poco en ellos para ver la cantidad de personas que están directísimamente vinculadas con los que procesionan. De no ir unos, serían menos los otros, por mucho que nos duela apreciarlo.
La teoría de que se hace pesada por su monotonía se arreglaría distribuyendo mejor la secuencia de los pasos e incluso incluyendo alguno más. Como ejemplo está el acierto de nuestro cardenal solicitando y logrando la inclusión de Santa Ángela de la Cruz en el cortejo. Claro está que este tipo de soluciones no seduce a algunos capillitas acostumbrados a protestar en Semana Santa por los nutridos cortejos —querían imponer números clausus— mientras ellos lo que hacían era irse entre paso y paso a bares o tabernas. Falsos razonamientos, cuentos y zarandajas.
Si ante nuestras representaciones de Dios y la Stma. Virgen en madera, barro o pasta salimos muchos nazarenos en manifestación de fe —que eso son las cofradías, entre otras cosas— que nadie nos diga que acompañando a Jesucristo realmente en Cuerpo, Sangre y Divinidad podemos ser demasiados. Y como el pueblo lo sabe mejor que los supuestos enterados, hubo este año más gente Viéndolo y Acompañándolo. Demos gracias a Dios, no a nosotros.

 


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